Análisis al Samsung Galaxy S5 Mini

Samsung Galaxy S5 Mini

2014 está siendo uno de los mejores años para la gama media en general y la de Android en particular. Con el Galaxy S5 mini, Samsung muestra sus cartas para ser fuerte en un mercado que tenía algo descuidado. Nos encontramos con un mini al que por primera vez le va bien eso de llevar la S en el nombre. No te pierdas su análisis a fondo.

Pocas gamas de teléfonos tienen hoy en día tanto reconocimiento como los Galaxy S de Samsung. Año tras año hacen un producto que si bien no es el mejor en todo, sí suele ser la referencia en Android, y sobre todo, el candidato a llevarse el premio de smartphone más completo. Ha sido una progresión meteórica: de ser un player de segunda categoría a liderar la plataforma desde el Galaxy S original, y sobre todo, no bajar de ahí.

 

Sin embargo, los Galaxy S se han caracterizado siempre por ser teléfonos grandes, de hecho, también por crecer en cada nueva generación. Mediante una jugada maestra de marketing y tomando en consideración a usuarios que no necesitaban o no se sentían cómodos con smartphones de 4.8″, en 2012 Samsung lanzó el Galaxy S3 Mini, en teoría una versión de su flagship reducida sólo en tamaño hasta las 4 pulgadas, pero nada más lejos de la realidad.

En vez de ofrecernos un dispositivo premium en especificaciones -y en experiencia, todo hay que decirlo-, Samsung eligió el camino fácil. Redujo mucho calidad y la resolución del panel hasta una densidad de 233 ppp, el procesador pasó a ser de 2 núcleos y de bajo coste frente al Exynos de 4 núcleos del S3, e incluyó un sensor de 5MP que nada tenía que ver con la delicia de 8MP que encontrábamos en su hermano mayor. Más que un Galaxy S, la primera iteración “S mini” de Samsung se acercaba a un Galaxy Ace.

Pese a mejorar al S3 Mini, su siguiente versión, el S4 Mini seguía en una posición incómoda respecto al modelo superior. El resto de marcas había comenzado a hacer lo mismo, mantener diseños y reducir tamaño y especificaciones. Hasta que llegó Sony con el Xperia Z1 Compact y demostró que se podía atacar la gama alta con smartphones compactos pero iguales en especificaciones. El Samsung S5 Mini es la primera versión que los surcoreanos lanzan al mercado tras la aparición de ese duro adversario. ¿Habrá puesto Samsung toda la carne en el asador? Haz con nosotros un repaso a este Samsung Galaxy S5 Mini, el nuevo pequeño de la familia.

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El primer “Mini” al que podemos llamar “Galaxy S”.

Especificaciones

Pantalla: SuperAMOLED 4.5″, Gorilla Glass 3
Resolución: 1280 x 720 píxeles, 326 ppp
Procesador: Exynos 3 Quad 3470 a 1.4 GHz
GPU: Mali-400MP4
Cámara: Trasera de 8MP, frontal de 2.1MP
Memoria RAM: 1.5 GB
Almacenamiento: 16 GB + slot microSD
Batería: 2100 mAh
Dimensiones: 131,1mm x 64,8mm x 9,1mm
Peso: 120 g

Diseño, materiales y sonido

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Hablar del diseño del Samsung Galaxy S5 Mini es hacerlo del Samsung Galaxy S5 a secas. Y es que salvando el aspecto del tamaño y de la toma microUSB inferior que esta vez encontramos sin tapa, el teléfono es calcado al modelo grande, para lo bueno y para lo malo. En su parte delantera muestra un diseño clásico de Samsung, y en esta ocasión, su color dorado y su limpieza me resultan realmente elegantes. En la parte superior delantera encontramos, como de costumbre, un pequeño LED de notificaciones muy útil. No puedo atribuir esa elegancia a los marcos laterales y de la parte posterior del dispositivo, zonas que de no tenerlo en la mano no podríamos asegurar que se tratan de un teléfono lanzado por una gran compañía.

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Los marcos laterales chocan, como su hermano mayor, al agarrar, pues notamos un borde que sobresale que estéticamente es difícil de justificar, ya que se trata de plástico que imita a aluminio. De hecho, es algo que la propia Samsung ha corregido en sus últimos terminales del gama alta, Galaxy Alpha y Galaxy Note 4, que esta vez sí, llegan en aluminio de verdad. Es en el lateral donde encontramos los botones de encendido y volumen, que son fácilmente accesibles dado el tamaño del terminal. Respecto a la parte trasera, ocurre lo de siempre en Samsung. Si bien el uso del plástico tiene ventajas, creo que existen soluciones más finas que el microperforado sobre el plástico brillante que encontramos en esta ocasión. Como buen mini, y con bordes redondeados, el Samsung Galaxy S5 Mini es un terminal de un agarre comodísimo y muy ergonómico. Ya sabemos que tamaños superiores tienen sus ventajas, pero sus 4.5″ por momentos te hacen olvidarte de ellas.

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En cuanto al sonido, el Samsung Galaxy S5 Mini repite la fórmula de todos los Galaxy S anteriores, altavoz localizado en la parte trasera. Y pese a esa localización, es un punto donde los coreanos no han parado de mejorar. El sonido es muy bueno, sobre todo teniendo en cuenta que el Samsung Galaxy S5 Mini es resistente al agua, elemento que suele reducir la potencia. No ocurre e incluso poniéndolo boca arriba no perdemos volumen ni riqueza sonora. No alcanza el nivel del Moto G, que en esta gama es referente, pero sí supera la potencia del Galaxy S5, algo que que realmente me ha sorprendido. La toma de auriculares de 3.5mm tampoco defrauda en absoluto, aunque el volumen resulta escaso a veces.

Pantalla

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La pantalla de los Samsung siempre es algo que miramos con lupa, dado que prácticamente es el único fabricante que usa paneles SuperAMOLED de forma masiva en varias gamas de producto. Una de las quejas que teníamos de las anteriores generaciones de minis era su baja resolución, y en este caso lo considero corregido con unos más que decentes 1280 x 720 píxeles que redundan en obtener 326 píxeles por pulgada, una cantidad alejada de los máximos hoy en día pero más que decente y que es la misma que tiene en iPhone 6. Sin embargo, con este panel volvemos a 2012, ya que la matriz PenTile en forma de diamantes que se observa en el Samsung Galaxy S5 Mini nos recuerda mucho a la que vimos en el Galaxy S3. No es del todo molesta, pero cuando leamos texto a poca distancia de la pantalla lo notaremos.

Respecto a la calidad del imagen, a esta SuperAMOLED también llegan las mejoras que se introdujeron en el Note 3 y continuaron en el Galaxy S5. Buena reproducción de color y 5 modos adjustables de pantalla dependiendo de la fidelidad que necesitemos. Con unos buenos ángulos de visión, la principal pega que le veo a esta pantalla es su visibilidad en exteriores. Parece que sus 432 nits no son suficientes, y cuando detecta mucha luz en modo automático activa un modo que ayuda a mejorar la visión de la pantalla, pero ciertamente elimina todo el contraste y lava totalmente los colores, dejando unos tonos realmente artificiales. Por último, me ha sorprendido gratamente la resistencia del panel Gorilla Glass 3, que frente a otros competidores que también dicen usarlo no ha sufrido pequeños mini arañazos, pese a llevarlo siempre en bolsillos sin protección.

Cámara

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Como he dicho en análisis anteriores, pienso que la cámara sigue siendo la gran asignatura pendiente de la gama media y de la gama baja. Así, tomé el Samsung Galaxy S5 con ilusión, y en el fondo, se ha ido apagando con el uso. Mantener la calidad del Galaxy S5 aún reduciendo la resolución (recordemos, 8MP) es algo que hubiera aceptado de buen grado. El problema es que perdemos incluso el enfoque selectivo que tanto nos gustó en el Galaxy S5. No hay esencia de flagship aquí. Con buena luminosidad, comportamiento típico. Buenos colores y balance de blancos pero poca nitidez en general. En las fotos se puede apreciar en los árboles, donde sólo queda el color pero no las características y textura de las hojas. Técnicamente, con buena luz, la cámara captura y enfoca rápido, lo cual es un gran punto a favor.

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En baja luz no hay nada reseñable. Enfocar es un reto y conseguir que la foto no salga movida, otro. Además el ruido invade completamente la escena y la deja lejos de los esperado. Si es algo que aún no ha conseguido la gama alta, no podemos pedir mucho más a la media, pero por el precio el resultado podría ser mejor. En general es una cámara que me gusta por encima de la de otras opciones, pero de nuevo, supone una gran reducción de calidad respecto al Galaxy S5. Desde aquí me uno a otros usuarios que desde hace tiempo vienen demandando una sola función más a la cámara: enfoque y exposición ligados. Resulta un incordio enfocar y que la luz de la escena no se adecue según los puntos, por lo que a menudo salen fotos o muy quemadas por el bajo rango dinámico o muy oscuras. En ese sentido, acabas activando el modo HDR y evitas problemas, pero Samsung debería arreglarlo, tanto aquí como en modelos superiores.

Software y rendimiento

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El rendimiento. TouchWiz. Sí, TouchWiz. Volvemos a encontrarnos de nuevo con el hasta ahora gran rival de las gamas medias y bajas de Samsung. El factor que provocaba que durante años hayamos alabado no ensuciar el buen rendimiento que Android daba en su capa limpia. Lo primero que quise comprobar es cuánto había de Galaxy S5 en el Samsung Galaxy S5 Mini, cuánto de lo que TouchWiz había estrenado en Kit Kat con él se había mantenido. Y en ese sentido no me ha defraudado. Aparte de factores de hardware como a resistencia al agua, el S5 Mini conserva los atributos de su hermano mayor: trae lector de huellas dactilares para desbloquear el terminal y hacer pagos a través de, por ejemplo, Paypal, así como medidor de pulso cardíaco integrado vía software en la aplicación de salud. Pero eso no es todo, tras ver que la interfaz es la misma, cosa que agradezco, he observado que la experiencia de usuario se mantiene. Durante el tiempo que he estado usando el Samsung Galaxy S5 he dejado de usar otros gamas alta, y no los he echado de menos en exceso.

Algo de nuevo más discutible es la utilidad de los añadidos mencionados. Tanto el sensor de ritmo cardíaco como el lector de huellas siguen sin tener un buen funcionamiento que invite a usarlos más allá de la anécdota. Es cierto que registrando un par de veces la misma huella el reconocimiento mejora, pero aún así el procedimiento para desbloquear me parecía tedioso, sobre todo teniendo en cuenta que la posición del dedo en el proceso es de todo menos natural, frente a la sencillez y rapidez que hay en el todo el proceso de desbloquear un iPhone con Touch ID. Para medir el pulso, el incoveniente es que hay que dejar el dedo de una manera muy específica, y claro, acostumbrados a relojes que lo hacen sin pestañear, no es demasiado agradable.

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Las sensaciones que transmite este nuevo TouchWiz siguen sin ser las que tenemos con AOSP, pero al menos ya va camino de la madurez. Las ralentizaciones, de aparecer, lo hacen de manera muy esporádica, cosa de la que no podían presumir modelos superiores como el Galaxy S4 cuando se lanzaron. La nevagación web y la multitarea son fluidas, en parte gracias a un buen procesador pero sobre todo gracias al giga y medio de RAM que Samsung añade, y que el terminal gestiona bien. Con juegos muy exigentes sufre algo, pero con el 99% de los restantes, casuals como Flappy Bird o Angry Birds, el terminal rinde muy bien. Eso sí, el buen desempeño del Samsung Galaxy S5 Mini no oculta otras carencias que aún chocan en TouchWiz. Por ejemplo, en el panel de notificaciones encontramos dos botones ya presentes en el Galaxy S5, S Finder y Conexión rápida, que no puedes deshabilitar y esconder. La consecuencia directa es que pierdes aún más espacio en la pantalla para leer mensajes, ya que a ello se añaden los accesos directos típicos en Samsung y una slider para ajustar el brillo. Otro punto no negativo pero sí extraño y al que puede costar acostumbrarse es haber cambiado finalmente las funciones de la triple botonera tras su inauguración en el Galaxy S. Ahora, como ocurre en el S5, el botón de menú es sustituido por multitarea.

Benchmarks Samsung Galaxy S5 Mini

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Por último, la autonomía es excelente. Sus 2100 mAh podrían ser pocos para las 4.5″, pero en esta ocasión parece el que Exynos está muy bien optimizado y los resultados son igual de buenos que los que analizamos en su día con el Moto G. En reposo es un auténtico mechero, y es que con otros modelos cuando no cargaba por la noche solía activar el modo avión. En este caso no ha sido necesario y no sólo eso. He obtenido autonomías de 6 horas de pantalla con uso mixto de 3G y Wifi en brillo automático, a menudo muy alto por estar en la calle. En LTE el consumo se mantiene muy bueno, e incluso usando bastante el GPS y la cámara no he tenido problemas para llegar a casa sin necesidad de cargar. Otro punto más donde el Samsung Galaxy S5 se asemeja a su hermano mayor.

Conclusión

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Partía con pocas esperanzas a la hora de probar este Samsung Galaxy S5 Mini. No me llamaba la atención por especificaciones, y mis últimas experiencias con TouchWiz lejos de la gama alta no eran buenas precisamente. Sin embargo, en este tiempo he disfrutado mucho usándolo, supongo que echaba de menos un dispositivo contenido y ergonómico con buena autonomía, pantalla y cámara decente. En general me parece un muy buen terminal por parte de Samsung, que tras que la competencia le sobrepasó se está poniendo las pilas y está comenzando a mimar a productos más allá de la gama alta.

Su problema, como el de otros Samsung es el posicionamiento que la compañía hace de la gama. Está claro que bajar a precios de Motorola es algo que no veremos en los coreanos, pero es que el precio de este Samsung Galaxy S5 Mini, que ronda los 350€ libre no resulta nada atractivo comparado con modelos como el Nexus 5 o el LG G2, gamas altas de 2013 muy superiores. El problema está incluso dentro de casa, pues cuesta recomendar a este pequeño por encima del Samsung Galaxy S4, que rondando los 300€ cuenta con mejor procesador, resolución, RAM, y a priori, soporte por parte de la marca. Si arañamos un poco, podemos llegar incluso a recomendar un Galaxy S5, que continúa bajando de precio.

Por otra parte, aplaudo las mejoras que Samsung ha incluido, y espero que para el año que viene podamos ver un Mini que ya no envidie en nada a los flagships, aunque quizá esa figura la ocupen ahora el Galaxy Alpha y sus 4.7″.

PROS
-Ergonomía. Para mí el Samsung Galaxy S5 Mini es uno de los terminales más comodos para llevar en la mano. Impecable.
-Autonomía. Sigue la estela de su hermano mayor. Pese a las especificaciones, una batería épica en mi caso.
-Pantalla. Pese a la matriz PenTile, ofrece muy buenos colores y resolución. Por fin a la altura de otras SuperAMOLED.

CONTRAS
-Elementos de hardware. Valoro la inclusión de los nuevos sensores y del reconocimiento de huella, pero están muy verdes. Mejor esperar.
-Materiales. El eterno problema de Samsung, materiales no acordes a precio y gama. Galaxy Alpha y Note 4 son pasos en la buena dirección.
-Precio. El S5 Mini presenta un precio hasta 3 veces superior a competidores excelentes y el mismo que la gama que está por encima.

 

 

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